A día de hoy ninguno de los mandatarios de la región rechazó la decisión del presidente venezolano Nicolás Maduro, quien envió a los efectivos del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN) a allanar sin orden de un juez las oficinas del dirigente de la capital del país Antonio Ledezma a quién encarceló.

Los únicos dirigentes que se han expresado repudiando con vehemencia la violencia y los métodos de Maduro han sido los ex Presidentes Andrés Pastrana y Álvaro Uribe de Colombia.

Lejos de pronunciarse sobre este tema Cristina Kirchner hace hincapié en su idea de que existe un intento de desestabilizar a Maduro y justifica así, su tesis, de que todo reclamo, fallo judicial adverso que investiga la corrupción o una marcha como la del 18F en toda La Argentina por la memoria de Nisman es un intento de golpe.

El alcalde Ledezma fue visitado por su esposa y solicito a los venezolanos desde la prisión que continúen en la lucha en las calles. Ha muerto un joven de 14 años y los estudiantes son golpeados y encarcelados en la “Tumba” hay una espiral de violencia, que sumado a la desesperación económica del Gobierno y la falta de alimentos, todo ello, aumenta la posibilidad de una confrontación sangrienta.

Pero cuál ha sido la postura de la UNASUR, nada. Ninguna. Algo peor en verdad. Su Secretario General, “el elefante” y desprestigiado Ernesto Samper, según el apodo – que le han puesto en Colombia a este dirigente- ha realizado lamentables declaraciones diciendo que nada podía hacer, que los Estados partes debían pedir una reunión y justificando así penosamente su voluntad de no repudiar a Nicolás Maduro, a quién le debe el cargo, junto a la cancillería Colombiana.

Considero que UNASUR y su invisibilidad deliberada e incompetente, le han dado la espalda al pueblo Venezolano que se encuentra preso de un Gobierno Autoritario y Violento que atenta contra las libertades públicas, los bienes, y la vida de las personas.

Las detenciones graves a líderes opositores, sin orden judicial, impropias de un Estado de Derecho, colocan al Gobierno de Maduro, desde mi óptica, en situación de ser considerado una un Estado Represor Dictatorial, por haber dinamitado las libertades públicas y la libertad de expresión y disenso, pilares de una Democracia Republicana.

En Venezuela como en Argentina el Gobierno no defiende a sus ciudadanos sino que éstos deben defenderse de su Gobierno. La lógica de acusar de golpistas y destituyentes y antipatrias a quienes luchan por la libertad, es un ejemplo claro de la violencia política de estas autocracias populistas.

Votar no es sólo lo que define a la democracia. No es sólo la legitimidad de origen,- cuestionada además en Venezuela por la alteración de las reglas de juego y las condiciones de disputabilidad del poder-; sino que también la legitimidad de ejercicio. Si la democracia fuera sólo votar, todos los Gobiernos que han sido elegidos por el voto popular serían igual de democráticos. Sabemos que esto no es así: que hay Gobiernos más democráticos que otros, como existen gobiernos más progresistas que otros. La calidad de la democracia se vive día a día por sus ciudadanos. La democracia es como la hacemos.

La falta de justicia, de división de poderes, de libertad de expresión y la inexistencia de una prensa libre, las nulas garantías institucionales que cobijen las libertades públicas, la imposibilidad de vivir, trabajar y transitar en libertad hacen de Venezuela un lugar donde la democracia sea una impostura. No quitemos la mirada de Venezuela. No dejemos de pedir la renuncia de Ernesto Samper de UNASUR y no dejemos de ser insensibles ante el sufrimiento de cualquier ser humano en donde sea, más aún, si esta esclavitud cívica y social que lo humilla, denigra y degrada viene de su propio Gobierno.

UNASUR, OEA y también la ONU deben cambiar su existencia tal cual hoy se da, deben ser reformuladas.

Nota para www.minuto30.com/paquidermico-unasur/314619/

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