En las elecciones de medio término que se avecinan en mi país se pone en juego la posibilidad no sólo de sostener la democracia y reafirmarla sino también de enriquecerla.

El gobierno, asediado por intentos desestabilizadores burdos de la Ex Presidente Cristina Kirchner, el Partido Justicialista y sindicatos afines, se juega su estabilidad política y su gobernabilidad.

Esta en juego, además en esta elección, la suerte de la llegada al país de inversiones que esperan esta elección para tener mayor certidumbre y certeza política.

El Gobierno esta integrado por el partido del Presidente Macri (PRO), la Coalición Cívica por Elisa Carrio y mi partido la Unión Cívica Radical.

Estos tres partidos encumbraron a Mauricio Macri a la Presidencia en 2015.

Se frenó la tentación hegemónica del anterior gobierno que amenazaba con disgregar la división de poderes y herir de muerte a la democracia.

Íbamos a Santa Cruz, la Provincia patagónica donde surgieron los Kirchner y gobierna Alicia Kirchner ( la hermana del Ex Pte fallecido Néstor Kirchner), la cual se encuentra en una feroz crisis política, económica, social e institucional producto de años de saqueo y arbitrariedad sin limites.

El gobierno del Presidente Macri no tiene mayoría parlamentaria. Es la primera minoría en la Cámara de Diputados y tiene una gran minoría y poca influencia en el Senado Nacional.

En esta elección parlamentaria del 2017 la Coalición de Gobierno debe ampliar las bases de sustentación política que le permitan poder concretar un plan de gobierno y acción política, a fin de transformar el cambio de gobierno logrado en 2015, en un palpable cambio del sistema político.

Sólo así podrá lograr las reformas políticas, judiciales, impositivas, educativas y sindicales de fondo pendientes en la argentina.

Ese acuerdo preelectoral del 2015 entre los partidos PRO, CC y UCR, nunca fue hasta hoy una verdadera coalición de gobierno.

Viro, luego de las elecciones, en una acción partidaria conjunta de colaboración parlamentaria, muy bien articulada, pero nunca, aún hoy, logro constituir una verdadera coalición de Gobierno.

El desafío inconcluso, es transformar esas vagas promesas iniciales de gobernar conjuntamente -que el Presidente Macri dejó en claro que no sería así al afirmar que sería un gobierno del PRO durante la campaña que lo llevo a la presidencia- en la estructuración de una plataforma común y orientaciones políticas claras y precisas.

Mi partido, la UCR, con responsabilidad y sin que ello constituya un problema sino un aporte, ha venido planteando la necesidad de llevar adelante acciones concretas tendientes a poder discutir políticas y acciones de gobierno, previo a la decisión y puesta en práctica de las mismas.

El endeble y frágil compromiso inicial se limito a la simple manifestación de trabajar de manera conjunta, sin una plataforma común diseñada y con la decisión de postular listas conjuntas a nivel municipal, provincial y nacional.

En ése esquema no es una buena noticia que en la Ciudad de Buenos Aires se hayan negociado las candidaturas solo entre dos fuerzas el PRO y la CC, excluyendo a la UCR, no sólo de las listas sino de la posibilidad de integrar el frente electoral conjunto denominado Cambiemos.

El momento del país, hubiera requerido intentar acuerdos de candidaturas únicas del frente Cambiemos, poniendo a los mejores hombres en cada uno de los distritos, manteniendo el candidato de un determinado partido en un distrito y el de otro partido en otro distrito, además para que no tengan que competir entre sí en ninguno de ellos.

A todas luces esto debería haber significado que Elisa Carrio líder de la CC, debería haber sido candidata en Provincia de Buenos Aires, por ser la candidata de cambiemos que mejor mide junto al dirigente de mi partido la UCR Ricardo Alfonsín y Martín Lousteau de la UCR ser el candidato en Capital Federal.

En un encuentro en la residencia de Olivos el Presidente Macri, su partido el PRO y Elisa Carrio, definieron las listas en Capital y Provincia de Buenos Aires sin esta lógica que destaco párrafo arriba, lo malo es que de esa decisión, no participo la UCR.

Esto debe modificarse. No es una buena señal y resulta inconveniente.

Que quiero señalar con estas consideraciones.

Simplemente que esta desproporcionalidad en el trato y en las decisiones, dentro de una coalición no son buenas y se deben evitar.

La democracia se sostiene y enriquece con participación, debate.

No es obra de un Presidente, sino del conjunto.

Mucho esta en juego en la Argentina como para darse el gusto de poner en riesgo la posibilidad de concretar la mejor elección posible en dos distritos tan importantes, pero sobre todo no poner en peligro la Provincia de Buenos Aires.

Los partidos que protagonizaron el triunfo electoral del 2015, deben mostrarle al país que acordar entre distintos es necesario para construir el cambio del sistema político que requiere el país.

Lo saludable es aceptar que nos unen las diferencias y que integrar un acuerdo de gobierno no significa resignar identidad ni tener idéntica mirada de todo.

Es difícil. Pero debemos intentarlo.

En política es mas difícil alcanzar acuerdos que promover enfrentamientos.

Eso también esta en juego en la Argentina.

Pasamos muchos años de acuerdos obligados, de unidad obligada, es hora de comenzar un nuevo camino, que es el de la posibilidad de entendernos.

Mostrando desde adentro de Cambiemos, en momentos de desunión de los argentinos, que comenzamos a habituarnos a ver las discrepancias como algo normal, daremos un ejemplo formidable de cordura cívica.

Comentarios

comentario

Facebooktwittergoogle_plusmail